miradas perdidas
besos olvidados.
Mi estomago
se esconde cada vez
que hablo contigo,
mi voz se alterna,
y mi corazón la típica
bomba de reloj.
La voz se escapa
y intenta salir,
pero mi boca se cierra
y las cosas se quedan por decir.
El Lunes compré coraje
y quise hablar contigo
pero de repente el ladrón
me lo robo y de nuevo
la tristeza de mis ojos perduro.
El Viernes ya una semana
comprando y vendiendo
sentimientos, fabriqué mi
propio sentimiento y
hablé, hablé todas las palabras
que se habían quedado por decir.
Él me contestó con una sonrisa
y con una mirada despreciable.
Yo despedí con un beso en sus mejillas,
y con lagrimas que se salían de mis ojos.
Yo despedí con un beso en sus mejillas,
y con lagrimas que se salían de mis ojos.

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