
y me cubre de un eterno silencio.
Cada vez que intento
hablar contigo,
mi corazón dispara
balas de deseos.
Quiero odiarte,
quiero olvidarte,
pero eres la razón de mis
palabras y sin mis palabras
no puedo vivir.
En el cielo,
recuerdo tu mirada,
recuerdo tu cuerpo desnudo,
bello como la Luna,
que ilumina impaciente mi rostro.
En el cielo,
bajo la mirada de la Luna,
perseguido por el viento,
siento tus manos en mi rostro,
siento tus labios fríos sobre los míos.
Pero cuando abrir los ojos,
tus labios eran hojas secas,
el viento se escapaba,
y todo no había sido más que una
mera ilusión.









